Las mascotas y el amor. Tanto perros como gatos, e incluso otro tipo de mascotas, influyen en el amor. Resulta que nuestros peludos amigos tienen influencia en las relaciones de pareja. No solo nos proporcionan buenas cosas de manera individual; también generan una mayor fortaleza en las parejas. Y es así especialmente en el caso de los perros, porque implican mayor responsabilidad.
«Los animales, concretamente los perros, que implican mayor responsabilidad, construyen un paso previo a ese compromiso que hay en una relación». Así lo cuenta Nayara Malnero, psicóloga experta en terapias de pareja. Según un estudio de Rover.com, plataforma de cuidadores y paseadores de mascotas, tener un amigo animal fortalece la relación de parejas. Según la encuesta, el 64% de las parejas españolas afirma que su relación se ha fortalecido desde que tiene perro. Además, el 50% confirma que pasan más tiempo de calidad juntos gracias a su pareja.
Las mascotas y el amor: desventajas
Sin embargo, también existen desventajas. Un 10% de las personas encuestadas afirma que tiene menos sexo cuando hay un nuevo miembro en la familia. Esto es más significativo cuando el perro duerme con los dueños en la cama. Rover permite que tengamos perro, que lo cuidemos, pero que no nos quite ciertos momentos de pareja. Que el tiempo de calidad se reduzca o que la sexualidad se reduzca por tener un animal en casa es algo que no debemos permitir.
Según este estudio, 1 de cada 5 «millennials» ha decidido que su familia esté compuesta solo por perros. Casi la mitad afirma que tener una mascota conlleva tener una vida en conjunto. Además, son los que deciden ser «padres» antes: uno de cada cuatro lo hace en el primer año de relación. Al parecer, para los «millennials», tener una mascota puede ser una fuente de conflicto. Casi un cuarto de ellos confirma que sus parejas se ponen celosas porque les prestan más atención a sus perros que a ellos.
