Estafados por amor

Estafados por amorEstafados por amor podría ser el título de alguna película o serie de televisión. Pero no, por desgracia es algo que sucede en la realidad. Y con más frecuencia de la que pensamos. En televisión o en prensa escrita seguro que hemos leído de casos de este tipo en nuestro país. ¿En qué consisten? Básicamente, una persona consigue dinero de otra a base de engaños bajo el paraguas del amor. Aquí vamos a comentar un caso real que conocimos hace unos años. Así se entenderá mejor cuál es el problema.

Hace ya muchos años conocí a través de las redes sociales a Andreia, una chica brasileña. Apenas llegábamos a los 30 años y, aunque no hablábamos el mismo idioma, no teníamos problemas en comunicarnos. Ella era profesora, vivía en una ciudad de tamaño medio en Brasil. Estaba soltera y teníamos una buena amistad. Al cabo de un tiempo, ella me dijo que había conocido a un chico argentino a través de internet. Me contó algunas cosas y ella parecía contenta y feliz. Compartían además el mismo uso horario, algo que a veces es importante en la comunicación.

En esto de las relaciones a distancia es difícil establecer cuándo se empieza el noviazgo. Pero me dijo que sí, que más o menos eran novios. Yo me alegré por ella pero evidentemente ella dejó de tener contacto conmigo. Poco tiempo después, y ante mi sorpresa, volvió a escribirme. Me contó que Christian, su novio, ya no era tal. ¿Qué es lo que había pasado para que la relación se terminara?

Caso real de amigos estafados por amor

Andreia confesó que el chico argentino se había aprovechado de su bondad. Ella había logrado tener unos ahorros gracias a su trabajo. A pesar de que su salario era bajo y vivía sola, había reunido algo de dinero. El tal Christian le contó que tenía problemas económicos y que necesitaba dinero. Ella no lo dudó y le envió 900 euros pensando que, antes o después, él se los devolvería. Una vez recibió el dinero, Christian no volvió a dar señales de vida. Ella se quedó sin dinero y sin novio. Imagino que ambas cosas son dolorosas porque has dado tu confianza a alguien y la ha roto por completo.

En una situación así, Andreia tenía pocas opciones. La única real era denunciar el caso, pero si algo así difícilmente sale adelante en Europa, imaginad en América del Sur. Así que no tuvo más opción que renunciar a su dinero. Poco tiempo después parece que encontró nuevamente el amor, esta vez en Brasil, y no volví a saber de ella. Pero el caso es real, siempre me llamó la atención que pudiera haber gente tan mala.